domingo, 7 de agosto de 2011

¿Qué es la Sociedad de Alumnos?

 Después de que se fundó la Universidad Nacional de México en 1910, en la Escuela Nacional de Jurisprudencia así como en el resto de Facultades los estudiantes se agruparon en diversas organizaciones, algunas de ellas fueron las Sociedades de Alumnos que solo en ciertas épocas y en casos concretos fueron independientes de las autoridades universitarias, los partidos políticos y el gobierno federal. Previamente se gestaron otras figuras de representación con mayor legalidad y legitimidad como los Consejeros Universitarios alumnos, luego surgieron los representantes de la entonces existente Federación de Estudiantes.

Esa autonomía efímera e inconstante les permitió por un tiempo a estas organizaciones junto con las Sociedades de Alumnos ejercer la defensa de los derechos estudiantiles ante las casi medievales[1] y verticales estructuras de gobierno de la universidad. Por ejemplo, en 1912 en la Facultad de Derecho se detuvo la imposición de una serie de exámenes antipedagógicos[2] mediante el estallamiento de una huelga de estudiantes, también se mostró enérgica inconformidad por la clausura arbitraria del gimnasio, de los baños y la suspensión del préstamos de libros de la biblioteca a los alumnos. De la misma forma la Facultad de Derecho tuvo un papel protagónico en la obtención de la autonomía de la Universidad Nacional gracias al movimiento estudiantil de 1929[3].

La experiencia histórica de que sólo una organización plenamente independiente de las autoridades puede servir para el beneficio de la comunidad estudiantil -y no servirse de sus agremiados- quedó plasmada en el artículo 18 de la Ley Orgánica de la UNAM vigente: 

Las sociedades de alumnos que se organicen en las escuelas y facultades y la federación de estas sociedades, serán totalmente independientes de las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de México y se organizarán democráticamente en la forma que los mismos estudiantes determinen.

Sin embargo, ya que las organizaciones estudiantiles dentro de la máxima casa de estudios no se encuentran aisladas del contexto político y social del país, la mayor parte de éstas fueron cediendo a través de sus dirigentes a los beneficios, prebendas y presiones de la naciente estructura burocrática y corporativista del Partido Nacional Revolucionario, - que en 1946 se convertiría en el PRI- el cual se propuso años después de la Revolución Mexicana centralizar e integrar a todos los sectores de la población, incluidos los estudiantes, en un partido de Estado que controlara todo[4].


La burocratización y control de las Sociedades de Alumnos por factores reales de poder finalizó en prácticamente la totalidad de las escuelas de la UNAM luego de la disolución de dichas sociedades tras el surgimiento del movimiento estudiantil de 1968, “hay que recordar que los Comités de Lucha fueron creados al inicio del movimiento por decisión de las asambleas generales estudiantiles que en unas escuelas acabaron así con las Sociedades de Alumnos controladas por porros o líderes ligados al PRI o autoridades escolares y en otras…se constituyeron sumando a los dirigentes democráticos de esas Sociedades de Alumnos, representantes de grupo y estudiantes de base. Se creó así una forma de organización más democrática que respondía directamente a la base estudiantil."[5]

En nuestra Facultad de Derecho persistió desde entonces un pequeño núcleo denominado Sociedad de Alumnos como consecuencia de la cercanía de algunos estudiantes, profesores y la administración de la escuela con grupos de poder políticos oficialistas interesados en contener los periódicos movimientos estudiantiles y utilizar la “representación estudiantil” para acceder y relacionarse con las élites en el gobierno[6].

Después de la llamada "transición democrática" en el año 2000, los apoyos y subsidios a las organizaciones corporativas y de control de los estudiantes como la Sociedad de Alumnos y los grupos porriles que hasta hace pocos años se confundían dentro de la Facultad de Derecho[7]  se han visto mas o menos menguados por la descomposición del PRI, el protagonismo de otros partidos y agrupaciones en la política nacional y universitaria, además de la diversificación de los métodos de control de los alumnos en los centros educativos. También prevalece en nuestro plantel el sistema de representación integrado por Comités Directivos de Sociedades de Alumnos "que reproduce los vicios antidemocráticos del país, en los comicios para elegirlos…los grupos apoyados por las autoridades regalaban todo tipo de cosas,… acarreos, es decir, todo el clásico folklore electoral" [8]. 

Desafortunadamente varias de las características mencionadas se conservan como esencia de la actual Sociedad de Alumnos, esta situación responde entre otras cosas a la razón histórica de ese organismo, no es únicamente un problema de la buena o mala fe de los individuos que la conforman, ya que podemos encontrar a algunos compañeros honestos que son parte de ella, pero poco informados y muchas veces siendo utilizadas sus loables intenciones, en beneficio de grupos políticos externos e individuos con intereses muy particulares[9].

En el presente contexto de supuesta apertura a la pluralidad por parte de las autoridades universitarias es conveniente retomar el debate histórico de una necesaria reforma universitaria[10] y de la representación estudiantil para que nuestra máxima casa de estudios cumpla el cometido que se expresó en el artículo 1 la Ley Orgánica de la Universidad Nacional en 1929: "La Universidad Nacional de México tiene por fines impartir la educación superior y organizar la investigación científica, principalmente la de las condiciones y problemas nacionales, para formar profesionistas y técnicos útiles a la sociedad y llegar a expresar en sus modalidades más altas la cultura nacional, para ayudar a la integración del pueblo mexicano. Será también fin esencial de la Universidad llevar las enseñanzas que se imparten en las escuelas, por medio de la extensión universitaria, a quienes no estén en posibilidades de asistir a las escuelas superiores, poniendo así la Universidad al servicio del pueblo."  

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1.     Mendieta y Nuñez, Lucio, Historia de la Facultad de Derecho, México, UNAM, 1956, p. 168.

2.  De María y Campos, Alfonso,  Estudio histórico-jurídico de la Universidad Nacional (1881-1929), México, UNAM, 1975, p. 100.

3.   Jiménez Rueda, Julio, Historia Jurídica de la Universidad de México,  México, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, 1955, p. 203.

4.   Cordoba, Arnaldo, La formación del poder político en México, México, Ediciones Era, 1972, p. 37.

5.  Jardón, Raúl, El espionaje contra el movimiento estudiantil. Los documentos de la Dirección Federal de Seguridad y las agencias de “inteligencia” estadounidenses en 1968, México, Itaca, 2003, p.18.

6.   Rivas Ontiveros, José René, La izquierda estudiantil en la UNAM: organizaciones, movilizaciones y liderazgos (1958-1972), México, UNAM, 2007.

7.   Ramírez Cuevas, Jesús, La UNAM, bajo acoso, en La Jornada por internet, 6 de junio de 2004 [en línea] <http://www.jornada.unam.mx/2004/06/06/mas-cuevas.html> [consulta 4 de agosto de 2011].

8.   Jardón, Raúl, Huelgas y organización estudiantil en la UNAM en los años 60 y 70, en Revista Rebeldía.org, 19 de abril de 2004 [en línea] <http://revistarebeldia.org/revistas/numero18/10huelgasyorganizacionunam.pdf> [consulta 4 de agosto de 2011].

9.     El ejemplo más reciente lo podemos encontrar con el Consejero Universitario estudiante Eric Ramírez, quien impulsó su carrera política en el estado de Colima sirviéndose de la “representación estudiantil” de la Facultad de Derecho.

10.   Casanova Cardiel, Hugo, La reforma universitaria y el gobierno de la UNAM, México, UNAM, 2009.